Los sueños se cumplen

“Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy, en la que será ante la Historia la mayor manifestación por la libertad en la Historia de nuestro país.

Hace 100 años, un gran estadounidense, cuya simbólica sombra nos cobija hoy, firmó la Proclama de la emancipación. Este trascendental decreto significó como un gran rayo de luz y de esperanza para millones de esclavos negros, quemados en las llamas de una marchita injusticia. Llegó como un precioso amanecer al final de una larga noche de cautiverio. Pero, 100 años después, el negro aún no es libre; 100 años después, la vida del negro es aún tristemente lacerada por las esposas de la segregación y las cadenas de la discriminación; 100 años después, el negro vive en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de prosperidad material; 100 años después, el negro todavía languidece en las esquinas de la sociedad estadounidense y se encuentra desterrado en su propia tierra.

Por eso, hoy hemos venido aquí a dramatizar una condición vergonzosa.En cierto sentido, hemos venido a la capital de nuestro país, a cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y de la Declaración de Independencia, firmaron un pagaré del que todo estadounidense habría de ser heredero. Este documento era la promesa de que a todos los hombres les serían garantizados los inalienables derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.

Es obvio hoy en día, que Estados Unidos ha incumplido ese pagaré en lo que concierne a sus ciudadanos negros. En lugar de honrar esta sagrada obligación, Estados Unidos ha dado a los negros un cheque sin fondos; un cheque que ha sido devuelto con el sello de «fondos insuficientes». Pero rehusamos creer que el Banco de la Justicia haya quebrado. Rehusamos creer que no haya suficientes fondos en las grandes bóvedas de la oportunidad de este país. Por eso hemos venido a cobrar este cheque; el cheque que nos colmará de las riquezas de la libertad y de la seguridad de justicia.

También hemos venido a este lugar sagrado para recordar a los Estados Unidos de América la urgencia impetuosa del ahora. Este no es el momento de tener el lujo de enfriarse o de tomar tranquilizantes de gradualismo. Ahora es el momento de hacer realidad las promesas de democracia. Ahora es el momento de salir del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el camino soleado de la justicia racial. Ahora es el momento de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios. Ahora es el momento de sacar a nuestro país de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la roca sólida de la hermandad.

Sería fatal para la nación pasar por alto la urgencia del momento y no darle la importancia a la decisión de los negros. Este verano, ardiente por el legítimo descontento de los negros, no pasará hasta que no haya un otoño vigorizante de libertad e igualdad. 1963 no es un fin, sino el principio. Y quienes tenían la esperanza de que los negros necesitaban desahogarse y ya se sentirán contentos, tendrán un rudo despertar si el país retorna a lo mismo de siempre. No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que a los negros se les garanticen sus derechos de ciudadanía. Los remolinos de la rebelión continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que surja el esplendoroso día de la justicia.

Pero hay algo que debo decir a mi gente que aguarda en el cálido umbral que conduce al palacio de la justicia. Debemos evitar cometer actos injustos en el proceso de obtener el lugar que por derecho nos corresponde. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad bebiendo de la copa de la amargura y el odio. Debemos conducir para siempre nuestra lucha por el camino elevado de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas donde se encuentre la fuerza física con la fuerza del alma.

La maravillosa nueva militancia que ha envuelto a la comunidad negra, no debe conducirnos a la desconfianza de toda la gente blanca, porque muchos de nuestros hermanos blancos, como lo evidencia su presencia aquí hoy, han llegado a comprender que su destino está unido al nuestro y su libertad está inextricablemente ligada a la nuestra. No podemos caminar solos. Y al hablar, debemos hacer la promesa de marchar siempre hacia adelante. No podemos volver atrás.

Hay quienes preguntan a los partidarios de los derechos civiles: «¿Cuándo quedarán satisfechos?». Nunca podremos quedar satisfechos mientras nuestros cuerpos, fatigados de tanto viajar, no puedan alojarse en los moteles de las carreteras y en los hoteles de las ciudades. No podremos quedar satisfechos, mientras los negros sólo podamos trasladarnos de un gueto pequeño a un gueto más grande. Nunca podremos quedar satisfechos, mientras un negro de Misisipi no pueda votar y un negro de Nueva York considere que no hay por qué votar. No, no; no estamos satisfechos y no quedaremos satisfechos hasta que «la justicia ruede como el agua y la rectitud como una poderosa corriente».

Sé que algunos de ustedes han venido hasta aquí debido a grandes pruebas y tribulaciones. Algunos han llegado recién salidos de angostas celdas. Algunos de ustedes han llegado de sitios donde en su búsqueda de la libertad han sido golpeados por las tormentas de la persecución y derribados por los vientos de la brutalidad policiaca. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen trabajando con la convicción de que el sufrimiento que no es merecido, es emancipador.

Regresen a Misisipi, regresen a Alabama, regresen a Georgia, regresen a Louisiana, regresen a los barrios bajos y a los guetos de nuestras ciudades del Norte, sabiendo que de alguna manera esta situación puede y será cambiada. No nos revolquemos en el valle de la desesperanza.

Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño americano.

Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: «Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales». Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad.

Sueño que un día, incluso el Estado de Misisipi, un Estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia.

Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por su personalidad.

¡Hoy tengo un sueño!

Sueño que un día, el Estado de Alabama cuyo gobernador escupe frases de interposición entre las razas y anulación de los negros, se convierta en un sitio donde los niños y niñas negras puedan unir sus manos con las de los niños y niñas blancas y caminar unidos, como hermanos y hermanas.

¡Hoy tengo un sueño!

Sueño que algún día los valles serán cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano.

Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la cual regreso al Sur. Con esta fe podremos esculpir de la montaña de la desesperanza una piedra de esperanza. Con esta fe podremos transformar el sonido discordante de nuestra nación, en una hermosa sinfonía de fraternidad. Con esta fe podremos trabajar juntos, rezar juntos, luchar juntos, ir a la cárcel juntos, defender la libertad juntos, sabiendo que algún día seremos libres.

Ese será el día cuando todos los hijos de Dios podrán cantar el himno con un nuevo significado: «Mi país es tuyo. Dulce tierra de libertad, a ti te canto. Tierra de libertad donde mis antecesores murieron, tierra orgullo de los peregrinos, de cada costado de la montaña, que repique la libertad». Y si Estados Unidos ha de ser grande, esto tendrá que hacerse realidad.

Por eso, ¡que repique la libertad desde la cúspide de los montes prodigiosos de Nueva Hampshire! ¡Que repique la libertad desde las poderosas montañas de Nueva York! ¡Que repique la libertad desde las alturas de las Alleghenies de Pensilvania! ¡Que repique la libertad desde las Rocosas cubiertas de nieve en Colorado! ¡Que repique la libertad desde las sinuosas pendientes de California! Pero no sólo eso: ¡Que repique la libertad desde la Montaña de Piedra de Georgia! ¡Que repique la libertad desde la Montaña Lookout de Tennesse! ¡Que repique la libertad desde cada pequeña colina y montaña de Misisipi! «De cada costado de la montaña, que repique la libertad».

Cuando repique la libertad y la dejemos repicar en cada aldea y en cada caserío, en cada estado y en cada ciudad, podremos acelerar la llegada del día cuando todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: «¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios omnipotente, ¡somos libres al fin!”

Martin Luther King. Washington, agosto de 1.963

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3 comments Noviembre 5th, 2008

El misterio del fútbol

¿Dónde está la verdad? ¿Quién posee la piedra filosofal de este misterio que es el fútbol?

El fútbol es algo sobre lo que todo el mundo opina y de lo que todo el mundo es conocedor. Yo el primero, claro está. Sin embargo, el tiempo pasa y va dejando en evidencia las opiniones. No existe algo menos matemático ni más caprichoso.

La destitución de Juande Ramos en el Tottenham, después de un comienzo de temporada desolador e increíblemente malo de los Spurs, no hace más que constatar lo que digo, es decir, que en realidad nadie tiene ni idea de qué camino va a tomar cualquier proyecto nuevo en el fútbol y que existen factores incontrolables, por muy bien que se hagan las cosas, que influirán de manera determinante en el futuro.

Yo me haría éstas preguntas:

¿Qué es más importante, un buen entrenador o buenos jugadores?

Si creemos que buenos jugadores, entonces, da igual quien se siente en el banquillo, ¿no? Es decir, que cuando Schuster dijo que al Sevilla lo entrenaba cualquiera, aludiendo a la calidad de sus jugadores, tenía razón.

Sin embargo, existen ocasiones en que un equipo no levanta cabeza, destituyen al entrenador, nombran a otro y el equipo reacciona. Con los mismos jugadores.

Vaya lío, ¿verdad?

El odio que ha generado en muchos sevillistas la marcha de Juande Ramos, de la forma que se produjo, ha hecho que se intente, de manera vehemente por parte de ese sector, minimizar su labor y recalcar que su éxito se cimentó, sola y exclusivamente, en los jugadores que el club le puso a su disposición.

Sin embargo, muchos de los que opinan así, también ahora extienden de manera vehemente que Manolo Jiménez es un pedazo de entrenador y que gracias a él logramos clasificarnos para Europa el año pasado y que gracias a él estamos batiendo records, uno detrás de otro.

Es obvio que quién opina de esto desde la razón tiene muchas papeletas para errar y quién opina desde las visceras, desde el sentimiento, tiene las mismas posibilidades que los anteriores de acertar. En definitiva, un lío.

Yo, durante todos los años que llevo viendo fútbol, he visto de todo. He visto a Arrigo Sacchi ser nombrado por unanimidad el precursor, el mago del fútbol moderno, gracias a aquel maravilloso Milán que le pusieron en sus manos. Sin embargo, después de aquella etapa, lo único que ha conseguido es fracaso tras fracaso. He visto a un Johan Cruyff hacer que el Barcelona hiciera un fútbol de ensueño. Pero el holandés, listo como el hambre, después de aquella etapa prefirió no entrenar más. Seguramente para que su nombre quedara para siempre ligado a aquel Dream Team de Romario, Laudrup y compañía.

Y ahora hemos visto como el técnico que quedó segundo en 2006 en las votaciones a mejor técnico de Europa, por el que un club inglés tiró la casa por la ventana, ha dilapidado el crédito que su etapa en el Sevilla le proporcionó en un tiempo record. ¿Ha sido culpa suya o de sus jugadores? A ver como contestamos por tanto ahora.

Yo creo que Juande Ramos, en su fuero interno, sabía que esto iba a pasarle tarde o temprano, es decir, que esos factores incontrolables que se dieron a su favor en el Sevilla para que todo fuera perfecto, acabarían por darle la espalda algún día. Incluso en el propio Sevilla. Por eso, la oferta económica del Tottenham era para él un tren que, posiblemente, no pasaría más por la estación de Pedro Muñoz. Eso debió de pesar mucho en su decisión.

Izquierda Unida siempre incluye en su programa electoral las medidas más imposibles de poner en práctica. Y mientras el partido político es más pequeño, mayores son las promesas que hacen. Esto no se debe más que al hecho de que nunca gobernarán y por tanto, nunca tendrán que ponerlas en práctica. Por eso es muy fácil hablar de dignidad, cumplimiento de palabra, hombría y otras cosas así para quién sabe que, posiblemente nunca, le ofrecerán un puesto de trabajo cuyo sueldo sea casi 7 veces más que el que cobrara en ese momento. Por eso yo no juzgaré nunca a nadie por hacerlo, precisamente porque nadie puede estar seguro de que no haría lo mismo.

Como Sevillista me sentí muy afectado y dolido con la marcha de Juande Ramos. Pero he visto tantas porquerías en el mundo del fútbol que una más no me asusta. Que se fuera el técnico manchego de esa manera no iba a provocar odio en mí, ni mucho menos. Ya he dicho muchas veces que el fútbol nunca lo conseguirá. Es un mundo en el que los valores esgrimidos para humillar a Ramos brillan por su ausencia.

Decir que no he mirado de reojo lo que ha acontecido en el Tottenham sería mentir. Juande Ramos ha sido el técnico más importante que ha pasado por nuestro equipo (los números son incontestables, pero los títulos mucho más) y además todo es muy reciente, por lo que no estar atento a su devenir era imposible. Al igual que ayer sentí celos al ver a Dani Alves bailando una sambita después de un gol, como lo hacía aquí. Es inevitable. Pero también es cierto que los éxitos o los fracasos tanto de Juande Ramos como de Dani Alves, Keita, Reyes o Suker en su día, ni siquiera rozan mi termostato. Lo veo desde la distancia.

Ahora, lo que impacta de lleno en mi termostato es que dentro de tres horitas, más o menos, estaré de nuevo en La Bombonera, disfrutando de mi equipo. Porque pasarán “Juandes”,”Alveles”,” Sukeres” o “Maradonas”. Peró Él y yo seguiremos siempre juntos.

Vamos a por el Málaga.

1 comment Octubre 26th, 2008

Miedo escénico

Llegué ayer muy temprano a los aledaños del estadio. Demasiado temprano. Por eso, compré varios paquetes de pipas y me senté plácidamente en un murito del centro comercial y me dediqué a dejar pasar los minutos contemplando a la distinta fauna sevillista. Es muy curioso, y me distrae mucho, mirar las camisetas que llevan puesta principalmente la gente joven. Camisetas históricas, por tratarse de “incunables” casi. Sin ir más lejos, llegué a ver una de la marca Bukta, aquella que parecía que le había caído un bote de pintura encima. Pero lo más curioso es que el nombre que tenía en la espalda no era el de Suker, como estandarte de aquel equipo. Era Monchu el nombre. Supongo que será un preciado tesoro regalado a ese aficionado por el propio Monchu. Aunque hay gente para todo. Y tras la anterior, otra que me hizo mucha gracia fue una de Umbro con el nombre de Marinakis.

Esas anécdotas te hacen recapacitar. No hay nada como disponer de un buen rato libre, sentarse como hice ayer y recordar. Recordar aquellas épocas en las que simplemente clasificarse para disputar la UEFA era casi una quimera. Esa camiseta de Marinakis era el pasado, un pasado muy reciente. Y la que llevaba puesta otro chico que caminaba junto al anterior era el presente porque era la roja de Glasgow y el nombre de la espalda era el de Kanouté.

Y el presente glorioso nos lleva casi todos los miercoles o jueves del campeonato a nuestra cita en Nervión desde hace ya varios años. Señal de grandeza, sin duda.

¿Y los bares de Nervión? Madre mía, para ellos, ésta época dorada está siendo “el maná”. Yo creo que los empresarios de la hostelería rezan para que todo siga igual por mucho tiempo.

En fin, que en otra de esas citas europeas en Nervión, la de ayer, se confirma el miedo escénico del RSP. No puede ser otra cosa más que eso, porque llega aquí cualquier equipo y se muestra timorato, temeroso, como dando de antemano por perdido el partido. Al menos este año, en lo que llevamos de temporada, mi sensación es esa. Veo malísimos a todos los que pasan por Nervión. Ayer, sin ir más lejos, el Stuttgart me pareció una caricatura de equipo en manos de un Sevilla nada brillante, machacado por las lesiones y jugando a placer. No dio la sensación en nigún instante de que el equipo alemán pudiera siquiera recortar distancias, salvo un remate puntual al palo.

El partido no fue brillante, en líneas generales. Yo, en la segunda parte, me aburrí como una ostra. Pero lo importante eran los tres puntitos.

Que siga la racha

 

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Sumar o restar

Fue justo al terminar el último encuentro de nuestro equipo en Almería cuando comencé a reflexionar. El detonante fue un sms. Sí, un simple sms que recibió un gran amigo mío con el que vi el partido en casa. El sms decía: “Que se jodan los anti-Jiménez”.

Aquél mensaje me dejó muy pensativo y apesadumbrado. ¿Qué está pasando aquí? pensé. Comprendí entonces que el sevillismo se está fisurando de manera absurda en torno al debate de si Manolo Jiménez es el técnico ideal para el Sevilla o no.

Al día siguiente, con ese pensamiento aun fresco en mi mente, fui a desayunar al lugar donde habitualmente lo hago. Allí cohabitan varios béticos, pero uno de ellos es “hartible”. Aquella mañana iba preparado para su ataque, dado que habían conseguido la “hazaña” de ganar su primer partido. Es comprensible que argumentos tienen poquitos para darnos la vara, pero a pesar de ello lo intentan. Esto es normal, es decir, echarse a la calle el lunes con la estrategia preparada, según hayan sido los resultados del fin de semana. Digamos que estamos adaptados a ese medio. Pero lo que no me esperaba eran ataques de sevillistas. Fue muy sorprendente ver como este lunes, en lugar de los típicos comentarios insidiosos provenientes de béticos, se prodigaron mucho más los comentarios insidiosos de unos sevillistas a otros.

Si nos referimos a lo que se cuece por la extensa blogosfera sevillista, eso ya es de nota. Pocas veces he visto comentarios tan venenosos entre sevillistas y béticos como los que la “sección-jimenista” dedicaba a la “sección-antijimenista”, si se me permite el término.

Esto es de locos.

Y yo, que desde mi blog he criticado duramente actuaciones de Jiménez, al igual que de Del Nido, Vizcaino, la radio oficial, las equipaciones o los programas de la televisión oficial, he sido “juzgado” y la sentencia ha sido ser incluido en la “sección-antijimenista”.

A principio de verano decidí “desconectar” el blog. No fue una decisión repentina. Ya hacía tiempo que la maduraba. Estaba cansado de que mis ideas se malinterpretaran y de echar, de manera involuntaria, leña al fuego de la fisura entre el sevillismo. Y dado que yo, lo último que querría es dañar al Sevilla, no quería restar más.

Yo quiero SUMAR. Sumar para que mi Sevilla sea cada vez mejor, más grande. No soy persona de adular. Cuando me inspiro para escribir o comentar algo, esa inspiración siempre me empuja a la crítica, constructiva, pero nunca al halago gratuito. Pienso, no obstante, que nunca está de más pasar el brazo por encima del hombro y dar cariño. Eso también es cierto.

Yo no quiero RESTAR. Yo no voy a alimentar esa fisura, que algunos alimentan. La persona que mandó el sms a mi amigo tiene el convencimiento de que los sevillistas que hemos criticado a Jiménez cuando hemos considerado que lo ha hecho mal, deseamos que pierda el Sevilla. Supongo que pensará que lo deseamos simplemente para demostrar que nuestra opinión queda constatada. Y nada está más lejos de la realidad porque para mí, que gane el Sevilla siempre es mi deseo, mi obsesión.

No voy a darles el gusto a algunos “jueces” y hoy, desde aquí voy a SUMAR para que el sevillismo, sobre todo en nuestra casa, sea un único cuerpo que camine en una sola dirección: la victoria.

Voy a SUMAR diciendo que a día de hoy mi opinión sobre Manolo Jiménez (entrenador) está cambiando. Pero está cambiando con hechos, no porque me haya dado cuenta de repente de que “es de Arahal” o de que “es uno de los nuestros”, no, eso para mí son sandeces cuando hablamos de élite. Está cambiando porque se le ve mucho más centrado, haciendo las cosas con más coherencia, poniendo a los jugadores en su lugar, rotando con lógica. Digamos que el día del derbi pudo significar un punto de inflexión, el motivo no lo sé, pero fue eso, una inflexión.

Tampoco voy a perder los papeles diciendo que estamos ante la revelación mundial de los banquillos. De eso nada. Le queda todavía casi todo por demostrar. Esto solo acaba de empezar. Sin embargo, sería injusto no reconocer que está mostrando una palpable mejoría en casi todos los ámbitos. Y sobre todo los resultados le avalan, lo cual es primordial. Porque por encima de todo, lo que nos pone es mirar la clasificación y vernos segundos.

No vamos tampoco a disfrutar del fútbol espectáculo que disfrutamos con el Sevilla de Juande Ramos. Pero ese fútbol no lo veremos más, ni con Jiménez ni con nadie, al igual que en Milán nunca más verán a una escuadra como aquella de Van Basten y Sacchi. Esos son momentos en los que todos los planetas se alinean para que todo sea perfecto. Veremos un fútbol mucho más especulativo y aburrido, pero si llegan los resultados, me apunto. Dicen que Capello aburre a las ovejas con su fútbol, pero allá donde va hace campeón al equipo que entrena. Al final es lo que cuenta.

Señores, esto es fútbol. No va la vida en ello. Muy bruto y descerebrado tendría yo que ser para buscarle tres pies al gato cuando tiene cuatro. Al igual que mi opinión es crítica en un momento determinado, movido por lo que en ese momento acontece, ahora puede ser distinta. ¿Qué problema podría tener yo en reconocer méritos a nuestro entrenador? Si es lo que más deseo, es decir, que triunfe.

El fútbol es un espectáculo de masas y la masa es ingobernable. Cuando un entrenador o un jugador triunfa, tras un tiempo oscuro, siempre surgirán de la masa los visionarios que ondearán la bandera de la venganza y te recordarán que en su día renegaste de él. Salen de todos los lugares. Igualmente, cuando un jugador o un entrenador fracasa, también aparecen los que dirán: “si yo lo sabía”. A mí, sin embargo, no me duelen prendas en cambiar de opinión, cuando de fútbol hablamos. Yo no soy un adoquín, que me pudiera empeñar en insistir una y otra vez que Mosquera, por ejemplo, es un gran jugador y aplaudir como un poseso cuando el muchacho da un boleón hacia la grada. Es del género absurdo encerrarse, enrocarse uno mismo en torno a una opinión deslegitimada por hechos. Como me dijo anoche un gran sevillista como es mi primo Antonio: los hechos no se discuten, las opiniones sí.

Por eso yo, cuando algunos piensan que no estaba escribiendo porque estaba buscando un agujero donde meterme, gente que no me conoce claro, les diré que yo, cuando mi Sevilla gana, soy el hombre más feliz del mundo y desde aquí, desde este blog considerado en muchas ocasiones como un nido de ratas, quiero SUMAR. Hoy quiero sumar para cerrar la fisura absurda que se abre cuando dentro de una misma familia, sus miembros llevan al terreno de la sinrazón lo que simplemente es una exposición de ideas o pensamientos diversos. Quiero decir sin tapujos que, a día de hoy, 22 de octubre de 2008, mi opinión es positiva, ha cambiado gracias a los hechos. Hoy estoy en condiciones de expresar que mis reticencias hacia la idoneidad del nombramiento de Manolo Jiménez como entrenador de la primera plantilla de mi equipo, se han debilitado, porque mi equipo está ganando, está batiendo records y mi deseo como sevillista no es más que eso.

Creo sinceramente, que a día de hoy, los silbidos en el estadio no tienen justificación. Tampoco hacer a Jiménez un monumento. Pero creo que es justo reconocer que está saliendo airoso de una faena en la que se encontró delante, sin capote, desarmado casi, a un miura de embergadura.

También se podría argumentar que no se le ha concedido a Jiménez ni un solo gramo de tiempo. Es cierto, se trata de lo injusto del fútbol y de la rabiosa actualidad de la que se alimenta. Es verdad que no se ha tenido paciencia con él. Tampoco se tuvo con Luis Fabiano los dos primeros años. Tampoco se está teniendo con Mosquera. La paciencia no forma parte del mundo del fútbol generalmente. Al menos entre las aficiones. Unos lo demuestran en un sentido y otros en otro. Pero no, no existe la paciencia. Otra cosa distinta sería si nos referimos a los dirigentes. Ellos sí que tienen que tenerla porque son ellos los que toman las decisiones y deben avalarlas. El aficionado opina, lo que quiere, piensa y lo expresa. Su opinión no es trascendente al igual que su opinión no va a ningún lado.

Hoy SUMO. No voy a ser yo quien agrande la fisura. Lo que hay es que cerrarla.

6 comments Octubre 22nd, 2008

Sensaciones

El fútbol es pasión. No descubro nada con ello. El fútbol es rabiosa actualidad, es sinrazón, es injusticia. El fútbol es cualquier cosa menos raciocinio.

Las aficiones de los equipos de fútbol se dejan llevar por sensaciones. La afición sevillista no lo es menos.

El debate está servido desde que rueda el balón, desde el minuto uno. Un aficionado puede estar gritando improperios en la primera parte y en la segunda está vitoreando a sus jugadores. Se trata de un perfil muy común. Existe otro tipo de aficionado que se entrega sin condición a su club, adora todo lo que emana de dicho club e idolatra sin tapujos a todo aquel que se enfunda su camiseta, solo por ese hecho precisamente. Este tipo de aficionado sataniza a todo el que no es como él. No puede entender que se puede criticar sin querer dañar, que se puede ser crítico incluso con un hijo. En su mente solo cabe un axioma: criticas luego odias.

Existen por tanto muchos tipos de aficionados; tantos casi como personas entran en un estadio.

Nuestro equipo, el Sevilla, no es distinto. Así ha sido siempre y así siempre será.

Pero hay algo que no me cabe en la cabeza, y mira que la tengo grande. Se trata de el hecho de que existan sevillistas que piensen, que crean ciegamente, que existen otros sevillistas que desean que el Sevilla pierda por el simple hecho de constatar sus teorías. Es decir, que un señor va el domingo al estadio con el deseo de que pierda su equipo del alma. ¿Es eso no? Pobres diablos…

La paciencia no es desde luego un bien común en el mundo del fútbol. El cámara de National Geographic sí debe estar cargado de paciencia, y esperar horas, días, a que el león de turno le hinque el diente al ñu. Pero el aficionado, el socio o abonado, quiere ganar cada partido. Y opina de cada partido, siente tras cada partido, discute sobre lo que se ve en ese partido y el sabor de boca que regusta es el de ese partido. El sevillista, la semana después del derbi, tenía un regusto amargo, tenía la sensación de que al Ferrari se le habían puesto ese día unos neumáticos de tractor. Y en fútbol, normalmente, el regusto amargo siempre torna hacia el de siempre: el entrenador.

Un aficionado al fútbol no puede sentarse delante de un ordenador y decir: “hoy hemos ganado, pero no puedo alegrarme, porque según este programa estadístico las posibilidades de que dentro de dos semanas perdamos son del 48,65% y por tanto ese día toca estar triste. Pero como un mes después podemos tener 7 puntos más, siempre según estos cálculos, las posibilidades de ascender dos puestos en la clasificación son del 67,82%. Esto supone que no debo mostrar ningún sentimiento y esperar”

¿No encaja verdad? Claro que no. Porque el fútbol es actualidad, rabiosa e injusta actualidad.

Cuando llegó Juande Ramos al Sevilla Fútbol Club, yo estaba como una moto. La marcha de Joaquín Caparros me sentó como un jarro de agua fría. Y yo tenía la necesidad de expresarlo en ese momento. Y lo hice. Lo hice con vehemencia, como lo hago todo. ¿Qué debía hacer? Yo no tenía ese programa informático que me podía haber dicho que poco después tocaríamos la gloria. Pero lo que fueron críticas por mi parte, críticas feroces, se tornaron elogios para Juande Ramos.

La marcha del mejor entrenador que ha tenido el Sevilla hasta el momento (los números, incuestionables ahora para Jiménez, lo son también para Juande pero en forma de títulos), por la puerta de atrás, fue un terremoto brutal en mi cabeza. No entendí que aquello pudiera llegar a ocurrir. Pero ocurrió. Comprendo que muchos sevillistas le odien. Lo comprendo porque sé lo que rodea al fútbol. Yo no le odio, lo he dicho muchas veces. Y no le odio por varios motivos. En primer lugar porque yo no soy nadie para juzgar los actos de otros. En segundo lugar porque el fútbol no conseguirá nunca que yo conozca el odio. Y en tercer lugar porque ante una oferta económica como la que recibió, no pongo la mano en el fuego ni por mí mismo. Aquella marcha inesperada puso en el tejado del club una pelota venenosa. La decisión que debía tomar en ese momento era de una trascendencia enorme. Y la tomó. Decidió nombrar entrenador de la primera plantilla a un novato en esas lides, un técnico de la casa que no sabía lo que era entrenar más allá de la segunda división b. Decidió darle la oportunidad a Manolo Jiménez.

Muchos ignorantes piensan que la gente volvió la espalda a Jiménez desde el minuto uno por el hecho de ser de Arahal. Los intolerantes, normalmente proyectan sus miserias en los demás. Nada más lejos de la realidad. Hablaré por mí mismo. Yo desde el minuto uno tuve mis dudas razonables. Algo lícito totalmente. Ponían en manos de un conductor nobel un Ferrari. Pero evidentemente estaba espectante y dispuesto a ver el desarrollo de los acontecimientos. Y eso hice.

Vuelvo a repetir, como tantas veces he hecho en este sitio, que nadie me habrá visto a mí jamás silbar al equipo en el estadio. Ni al equipo ni al entrenador. Vaya eso por delante.

Y transcurrieron los partidos y Manolo Jiménez cometió muchos, muchos errores. El equipo se fue vulgarizando a pasos agigantados. Finalmente nos clasificamos para UEFA. Pero también lo hizo el Santander. Y el Almería casi.

Yo creo que a Jiménez le faltó humildad, muchas dosis de humildad. Y eso lo pagó carísimo. Hoy, muchos partidos y muchas críticas después, rezuma otro talante distinto. Se ve que va adquiriendo tablas. Pero las sensaciones que transmitía el equipo eran las de un bólido mal conducido. Era inevitable que muchos pensaran, pensáramos, que Jiménez no estaba demostrando, en esos momentos, dotes suficientes para esa gran empresa. Antes al contrario, es decir, era lo más lejano posible a lo que se necesitaba. Y en ese sentido nos expresábamos mientras que otros sevillistas, precisamente a los que antes hacía alusión, se dedicaban a tildarnos a “antisevillistas”. ¡¡Casi nada!!.

Este año el equipo ha perdido a jugadores de élite, de mucha entidad. Sin embargo se ve de manera palpable que haciendo las cosas con lógica, poniéndole al Ferrari sus neumáticos correctos, la cosa marcha. Es decir, que el Ferrari está ahí y estaba también el año pasado. El día del derbi, Jiménez hizo una temeridad absoluta. Nadie lo entendió. Esa semana las sensaciones eran muy desagradables porque los sevillistas somos conscientes de que un equipo similar al que arrasó sin contemplaciones al Athletic de Bilbao ayer, hubiera ganado al final de la Palmera casi con toda seguridad.

Aquí, en mi blog, reconocí en su día sin tapujos, que mis pensamientos sobre Juande Ramos eran erróneos y que estaba totalmente equivocado. Esos malos augurios que presagiaba no solo no se materializaron sino que tocamos la gloria anhelada tantos años. Cuando llegue el día, si llega, que Manolo Jimenez se merezca que se le alabe, se hará sin tapujos. A día de hoy, 6 de octubre de 2008, las sensaciones son magníficas y se ve que el camino es el correcto. Esto es fútbol señores, no va la vida en ello. Pero cuando ese día llegue no querrá decir que el día del derbi en Heliópolis, en la primera vuelta de la temporada 2008-2009, Jiménez lo hizo bien aunque no supimos darnos cuentas. No, aquello será historia, pero seguiremos siendo conscientes de que aquel día erró gravemente y por eso se le criticó. Llegado el momento de elogiarle, al menos desde aquí, mi menda lo hará sin problema alguno. Es más, nada me gustaría más.

El fútbol para mí no debe llevar aparejado odio, sinrazón, insultos. Hablar de tus sensaciones sobre tu equipo, criticar lo que no ves bien, no debe nunca implicar recibir esos sentimientos repudiables. Es más sencillo que todo eso.

Ayer, en la grada de Gol Norte, porque ya no estoy en el voladizo del taco, me abracé cuatro veces a mis hijos, feliz de ver como mi Sevilla ganaba, feliz de verlos a ellos disfrutar, muy feliz. Y el que piense que un sevillista puede desear que su equipo, por el que ha sufrido tanto, al que ha amado tanto, al que ha defendido tanto, pierda es simplemente porque algún cable no lo tiene bien conectado.

Por encima de todo mi Sevilla.

Viva el Sevilla¡¡¡

11 comments Octubre 6th, 2008

En las alturas

¡¡Qué bien le sienta al Sevilla estar en las alturas!!

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De un tiempo a ésta parte, el club está poniendo en práctica una original manera de hacer la fotografía oficial de la plantilla y cuerpo técnico. Decir original no es admitir que guste la idea. A mí al menos no me han gustado las anteriores. Pero ésta de este año, en ese andamio, delante de esa Joya de la Corona que es nuestro mural, es sin duda un acierto sin precedentes. Ha sido un acierto total. Me ha emocionado ésta foto y quiero dar mi enhorabuena al que haya tenido la idea, sea quien sea.

Hablemos ahora de otro tipo de altura.

Ayer el Sevilla hizo un partido muy serio, muy sólido, en el Vicente Calderón. No fue un fútbol estéticamente brillante, pero sí resultó muy efectivo.

La defensa estuvo brillante, por primera vez desde… Gran fichaje Fernando Navarro. Grandísimo acierto. Squillaci va mejorando y mostrando jerarquía. David Prieto estuvo igualmente a gran altura. No obstante creo que el centro de la defensa titular debe ser franchute, es decir Squillaci-Escudé. Por otro lado Crespo confirmó que, en caso de que Konko no adquiera la forma idónea, debe ser la primera opción para el lateral derecho y dejar a Mosquera para amistosos y casos de urgencias.

La victoria estuvo desde luego cimentada en esa defensa segura que se reivindicó ayer en Madrid, en casa del equipo que arrasaba por 4-0 a todos los que por allí asoman.

Fue un partido que me recordó a aquellos que ganábamos con Joaquín Caparrós lejos de Nervión, aquellos partidos como los que ganamos en Mestalla o el Bernabeu, haciendo un fútbol de contención, intratables en defensa y mortales en ataque, con aquel maravilloso Julio Baptista que, al marchar del Sevilla, se diluyó en ese peligroso mar de billetes aunque excento de gloria futbolística.

No me gustaron sin embargo los cambios que realizó Jiménez. Si al final llega a empatarnos el Atlético, nuevamente le habría caído encima la tormenta. Bajo mi punto de vista nunca debió sacar del césped a Luis Fabiano. Cuando vi que se preparaba Kanoté para salir me sorprendió gratamente. Pensé que retiraría a Romaric que está para pocos alardes. Estoy seguro que si ese hubiera sido el cambio O Fabuloso, en auténtico estado de gracia, habría sentenciado con algún otro chicharo. No entiendo para nada quitar a un Navas que, a pesar de no finiquitar con éxito ni el 75% de sus internadas, es un puñal en la derecha y además, con su edad, no puede estar cansado. Adriano por la derecha es casi dejar cojo al equipo. Repito, bajo mi punto de vista los cambios debilitaron descaradamente al equipo.

Pero ganamos, que era lo importante. La reválida era de mucha entidad. El Atlético estaba obteniendo muy buenos resultados, tanto en liga como en champions y por lo tanto, ganar allí era un hecho que denotaría el verdadero potencial del Sevilla. Después de ayer sabemos que la calidad está en la plantilla; un motivo más de presión para Jiménez. No tiene excusa, el equipo puede hacer grandes cosas. El Sevilla no puede ni debe hacer partidos como los que había hecho hasta ahora. No digo que no pierda partidos, que lo hará. Pero al menos debe mostrar entidad, la entidad que mostró ayer.

La verdad es que ganar en el Vicente Calderón produce un gustito muy especial. También da gustito ver imágenes como ésta…

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Ujfalusi nos dejó tirados y por ello sienta bien imaginar qué le pasaría por la cabeza en esos momentos.

En definitiva, este es el Sevilla que deseo, un Sevilla con personalidad y planta. Por eso debemos ser exigentes, porque partidos como el de ayer demuestran que hay equipo para lograr victorias de peso. Por eso debemos criticar y recriminar constructivamente al equipo cuando no haga las cosas bien, al igual que hoy hay que felicitarle sinceramente.

Hay que ser exigente. No cabe otra cosa.

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5 comments Septiembre 29th, 2008

Aliento en la oreja

Peña Sevillista de Brenes. Día 25 de septiembre. José María del Nido ha sentenciado:

“Quiero sentir la presión de todo el sevillismo echándome el aliento de la afición en la oreja”

Interesantísima frase, la cuál encierra mucho.

Es evidente que el presidente del Sevilla pertenece a ese sevillismo exigente de toda la vida, el sevillismo de verdad, el sevillismo con personalidad que huye de criaturizaciones ridículas. El sevillismo de D. Ramón Sánchez Pizjuan. El sevillismo que quiere arrasar en Heliópolis. El sevillismo que reniega de pasteleos.

Yo me siento como el presidente. Quiero lo mejor para el Sevilla y reniego de las nuevas tendencias primavera-verano que nos quieren vender desde ciertos sectores.

La afición sevillista es un ente con vida propia. Es un ente inteligente y justo. No se le puede engañar y sabe lo que debe hacer en cada momento. Sabe perfectamente a qué jugador debe idolatrar, cual de ellos se gana su respeto, cual debe ser recriminado y tambien sabe de manera sabia cuando debe aplaudir y cuando reprobar. Por ejemplo, tenemos el caso de Fernando Navarro. Este bravo jugador ya se está ganado el respeto del sevillismo. ¿Por qué? Muy sencillo, porque es un jugador que está respondiendo de manera brillante a las espectativas que levantó. Sabe estar, cumple de manera perfecta su misión, corta, elige la opción mejor en cada lance. En definitiva, podemos confiar en él.

La afición es magnánima en ese sentido. Y desde luego de tonta no tiene un pelo.

Ese sector de opinión que quiere alienar al sevillismo exigente de siempre está empeñado en que ese carácter crítico, ecuánime y libre sea visto como un intento de zaherir a los nuestros, a nuestro escudo.

El debate está desde luego en el sevillismo. Los medios de comunicación, ya sean escritos o radiados, así como internet, tienen actualmente mucho poder. Crean corrientes de opinión. Y esto está llevando a gran parte del sevillismo a tildar por ejemplo de gran actuación la de Mosquera contra el Español. Yo, que estaba allí, solamente vi a un jugador que ha costado 8 millones de euros parar el balón y pasarlo al compañero más cercano. Comprendo que haya gente que está deseando de que Mosquera triunfe, pero señores, ¿donde ha caído el listón?

El fútbol que el Sevilla está desplegando hasta ahora es aburrido, pesado, lento. Aburre. Gana porque disponemos de jugadores de calidad y raza. Gana porque hemos jugado igualmente contra hermanas de la caridad hasta ahora. Cuando camibie lo expresaré igualmente. Pero no podemos caer en el error de aplaudir como locos un boleón a la grada.

La gente sabe por qué corea el nombre de un jugador y por qué no lo hace con el de otro. Que no nos vendan motos por favor.

Como ha dicho Del Nido, debemos echar el aliento de la exigencia en la oreja de los responsables del club. Debemos presionar para intentar crecer de nuevo e intentar parecernos a lo que hemos sido no hace tanto tiempo. Digo parecernos porque esa apisonadora que era el Sevilla de los cinco títulos no volverá. Son fenómenos que se dan puntualmente, cada cierto tiempo. El Milan de Sacchi, el Barcelona de Cruyff o el Sevilla de Juande Ramos. Son equipos de leyenda, imposibles de repetir, inimitables.

El Sevilla está en el filo de la navaja. Los partidos oficiales que hemos disputado hasta ahora me han preocupado sobremanera. Equipos de medio pelo: Racing, Salzburgo, Betis, Español. Y en todos esos partidos hemos sufrido, en todos hemos demostrado que el fútbol directo, el fútbol espectacular ha brillado por su ausencia. Solo un fútbol sin patrón es lo que hemos visto.

La gente, repito, no es tonta. Manolo Jiménez no tiene la espada de Damocles día a día sobre sí mismo porque es de El Arahal, como algunos pretender hacer ver. Cuando Jiménez era jugador del Sevilla el estadio entero se entregaba a él. Y era de El Arahal entonces también. Pero se ganó el respeto, como Fernando Navarro, como Javi Navarro o Pablo Alfaro. Ahora es otro cantar. Y como técnico no se lo ha ganado todavía. Ni mucho menos. Y no es porque no haya tenido ya tiempo. Decisiones como la adoptada en el derbi demuestran que está actuando sin cabeza. Y esto debemos decirlo. ¿Por qué ocultarlo?

El sevillismo, como ente inteligente que es, está actuando de 10. Lo demostró en el partido contra el Español. Su equipo ante todo. Apoyar para que los tres puntos queden en casa, eso por encima de otra cosa. Pero de ahí a hacernos comulgar con ruedas de molino como quieren algunos…

A día de hoy podemos decir que el Sevilla vence pero no convence. Creo que es la definición exacta.

Yo, en este caso, me alegro de la frase de José María del Nido porque es una frase que encierra mucho. Es un pensamiento generalizado, que se desmarca claramente del pasteleo y del catetismo de esa tendencia o moda que nos quiere obligar a entender que la marcha de Daniel Alves va a beneficiar al juego de Navas, por ejemplo. No somos imbéciles.

Yo soy consciente de que la apisonadora que formaban Palop, Puerta, Alves, Javi Navarro, Escudé, Renato, Poulsen, Adriano, Navas, Kanouté y Luis Fabiano, no volverá, porque es irrepetible. Pero aspiro a que mi piel sienta, aspiro a conectar de nuevo con el equipo, a formar un solo cuerpo. Anhelo eso realmente.

La magia se fue, se perdió. Esa afición coreando el himno de El Arrebato como si estuviera ensayado. ¿Qué ha pasado? ¿Por qué la frialdad ha vuelto a las gradas? Estos partidos que llevamos disputados hasta ahora me recuerdan a otras épocas; épocas en las que ganábamos porque teníamos jugadores de calidad. Pero acudir al Sánchez Pizjuan, lejos de disfrutar de un éxtasis, era un acto de fe.

No tiremos cohetes y seamos realistas con lo que hasta ahora hemos visto. No veamos espectáculo donde no lo hay, ni a estrellas donde simplemente hay mediopelo. Seamos exigentes y presionemos al máximo. No nos adormezcamos ni nos doctrinemos en el conformismo.

Exigencia.

Presión.

La oreja del presidente Del Nido está esperando a nuestro aliento, no que se la lamamos. 

 

5 comments Septiembre 26th, 2008

Banderas

Al finalizar una batalla brutal y en muchas ocasiones fratricida, entre dos ejercitos, en los que la mayoría de sus soldados desconocen incluso por qué se matan, es patriótico clavar en la tierra conquistada un mástil con su correspondiente bandera, acción ésta que recuerda al matador de toros clavando la puntilla al pobre animal derrotado. En ese momento, cuando ondea la bandera de turno, es cuando los efluvios patrios deben desatarse, porque en nombre precisamente de esa bandera están chapoteando sobre la sangre de otros.

Las banderas, ¡¡ay, las banderas!!. Malditas banderas.

Es escalofriante pensar cuanta gente ha muerto absurdamente por culpa de lo que representa clavar en la tierra una bandera.

No deberían existir. Ninguna.

Los patriotismos exacerbados por la guerra de banderas son temibles. Solo han llevado miserias al ser humano. Yo huyo de los patriotismos obsesivos. No me siento orgulloso de ser español por el simple hecho de haber nacido dentro de los límites fronterizos de un estado. Es el simple azar el que hace que nazcas en un sitio u otro. Nací en España, en Córdoba, pero si mis padres hubieran emigrado habría nacido en otro país. En ese caso debería sentirme orgulloso de ese otro país. Simple azar.

Me sentiré orgulloso de un acto, de una persona, de un hijo, cuando ese acto, esa persona o ese hijo lo merezcan. Me siento orgulloso cuando un ciudadano o colectivo español consigue algo importante, en cualquier ámbito. Pero me siento orgulloso igualmente cuando un ciudadano de otro país u otro país lo merece, por el simple hecho de ser seres humanos, al igual que yo. Me puedo sentir orgulloso de ver como otro país se desvive por ayudar a seres humanos devastados por el hambre o por las catástrofes. Me puedo sentir avergonzado de mí país igualmente; de hecho me siento avergonzado muchas veces, al igual que me averguenzo de otros seres humanos que viven allende nuestras fronteras. Pero estar en un continuo orgasmo patriótico por el simple hecho natural y accidental de haber sido parido en un sitio u otro del mundo no me resulta posible.

Me gusta ser ciudadano del mundo.
¿Por qué me debo sentir identificado con un gallego y no con un sueco?

Intento servir al mundo día a día. Lo prefiero antes de ¿servir? a mi patria durante un año de mi vida, lavando cacharros en un cuartel y aguantando al cabo chusquero de turno.

Las banderas, ¡¡ay las banderas!!. Solo traen tragedias, enfrentamientos. Ya sea a niveles superlativos o a niveles menos trascendentales. Pero el fondo de los conflictos es el mismo.

Lo estamos viendo de manera palpable en nuestro estadio, en Nervión. El Sánchez Pizjuan está siendo un perfecto laboratorio en el que se está constatando lo que expreso: la sinrazón que las banderas acarrean. Enfrentamientos entre sevillistas por culpa de las banderas, algo que nunca había sucedido hasta ahora.
Tenemos actualmente presidiendo a nuestro club a un señor que le encanta la simbología de las banderas. Nos venden absurdamente que el Sevilla es “español en Europa”, cómo si eso fuera algo que no supiéramos. El motivo de llenar la camiseta de nuestro equipo de banderas de España es porque representamos a España en Europa, según nos dicen. Es decir que cuando un equipo español juega en Europa representa a España también, a España como estado, es decir, a los españoles. Quiere esto decir que cuando el Betis, por ejemplo, jugó en Europa, ¿yo me debía sentir representado por el Betis como español que soy? ¿Y por el Barcelona o el Madrid también? Nada más lejos de la realidad.

Cuando juega el Madrid en Europa muchísmos españoles, entre los que estamos casi todos los sevillistas por cierto, quieren que pierda. Curiosa paradoja: “nos representa” pero queremos que pierda. Cuando juega el Barcelona idem de lo mismo.

Respeto a la bandera de España. No me cuadro cuando la veo, pero la respeto. Soy español de nacimiento pero no me siento orgulloso de muchísimos aspectos de la sociedad española, cainita donde las haya. No salí a la calle a celebrar la victoria de España en la Eurocopa. Me alegré, lógicamente. Pero lo que sentí cuando el Sevilla ganó los títulos, la primera UEFA por encima de todos los demás, dista años luz sentimentalmente hablando, de lo que sentí al ver a Casillas levantar la copa.

El Sevilla no representa a España cuando juega en Europa. Ni a Andalucía. Es más, no representa ni a Sevilla porque en Sevilla hay muchos ciudadanos que lejos de sentirse representados por el Sevilla, lo que desean es que pierda. El Sevilla Fútbol Club, cuando juega en Europa, representa al Sevilla Fútbol Club, representa a los sevillistas. Y punto señores. El Sevilla Fútbol Club es eso, un club de fútbol al que mucha gente ha entregado su deseo de ser representado. A esa gente representa.
El ser humano, individualmente hablando, solo se representa a sí mismo. Y cuando representa a un colectivo es porque ese colectivo le ha entregado voluntariamente su deseo de ser representado. Autoproclamarse representante de algo o de alguien es secuestrar voluntades.

El Sevilla Fútbol Club tiene unos colores: El blanco y el rojo. La selección española de fútbol es la que, en teoría, representa a España. Y digo en”en teoría” porque incluso en España hay mucha, pero mucha gente, que tampoco se siente representada por la selección española. Curioso y complicado país el nuestro. Sin embargo, estoy convencido de que los sevillistas que defienden de forma patriótica el engendro de equipaciones (por feas), o mejor dicho, el hecho de situar cada vez más grandes la bandera de España en ellas, no vibran ni por asomo con la selección española lo que vibran con el Sevilla. Esto demuestra que detrás de esa defensa no hay un razonamiento saludable, no existe un patriotismo sano sino una imposición, un secuestro de voluntades, un simple deseo de clavar el mástil.
Llevamos una serie de años durantes los cuales el departamento de marketing se está superando a sí mismo continuamente. Sí, es así. Cada año hace las equipaciones más feas. Y mira que es difícil, pues lo consigue. Nunca pensé que aquella azul y negra pudiera ser superada. Lo consiguió la rosa. Pero es que las de este año para la UEFA son ya auténticamente un egendro textil. Esto ya al margen del simbolismo antes tratado; hablamos ahora simplemente del diseño. Esa pechera de rayas oblicuas, que parece un babero. Madre mía, que cosa más horrorosa. Yo creo que la marca Joma es la mas hortera con diferencia de todas las marcas deportivas. No veo a Nike o Adidas haciendo esos engendros textiles. No hay más que ver las equipaciones de equipos como:

Liverpool:

liverpooll3.jpg

Manchester United:

manchester.jpg

O Milan, por ejemplo. Ésta equipación del Milan sería perfecta para el Sevilla:

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Solo sustituir la línea negra por otra roja y tenemos una equipación elegantísima para jugar en casa.

Pero despertemos, aun nos quedan cuatro años más en los que tendremos que aguantar a Joma. Entre ésta marca hortera donde las haya y los efluvios del equipo de marketing, los engendros textiles están asegurados. Es una pena que en estos momentos en los que el Sevilla es pieza deseada por las grandes marcas, tengamos que estar hipotecados por el contrato con Joma. Espero que cuando este finalice, Adidas o Nike nos estén esperando todavía.

Mi humilde opinión es que el Sevilla debe vestir siempre de blanco con motivos sencillos rojos o de rojo con motivos blancos. Cuando digo motivos me refiero a una sencilla línea o varias. Sueño con ver al Sevilla vestir Adidas, por ejemplo. Una vez respetado esa máxima se puede hacer una tercera equipación más vanguardista, pero siempre combinando el rojo y blanco.

Por último, y volviendo al aspecto anterior, quiero permitirme recomendaros un peliculón: En el valle de Elah.

Se trata de una película sobrecogedora, que trata de una manera genial este asunto tan apasionante de las banderas y el patriotismo. No os la perdáis, lo digo en serio.

Las banderas, ¡¡ay las banderas!!

Puestos a elegir me quedo con ésta:

banderajamón.jpg

9 comments Septiembre 20th, 2008

Mí opinión

Si andan buscando un sitio en el cuál se alabe por sistema todo lo que emane del club de nuestras entretelas, están en el sitio equivocado. Pero no se preocupen, si es eso lo que buscan tienen en la red de redes infinidad de sitios así, sitios muy respetables vistos desde el prisma de la Libertad de Expresión, que como ya saben es la estrella que a mí me guía. Por ello, pienso que este, mí sitio, es o debería ser igualmente respetable dado que en él lo único que hago es expresar mi más sincera opinión al respecto de todo lo que rodea al equipo de fútbol que eriza mi vello: mí Sevilla. Curioso esto, ¿verdad? El Sevilla Fútbol Club, “solo” un club de fútbol, que es capaz de conseguir en una persona lo que no consigue ni el nacimiento de un hijo propio. Es cierto, no piensen que me he “talibanizado”. Nada más lejos de la realidad. Lo único que hago es recordar mi reacción en Eindhoven cuando Maresca hizo el tercer gol del Sevilla y compararla con mi reacción en los nacimientos de mis hijos y llego a ruborizarme incluso. Caer de rodillas, llorando, abrazado a un amigo, no creo que sea la reacción que ninguno de ustedes tuvo o tendrá tras el alumbramiento de sus descendientes. Es algo quizá irracional, pero es así.

Lógicamente el amor que sientes por un hijo es incomparable a cualquier otra cosa. Pero esa reacción irracional del momento concreto en qué tu equipo, el Sevilla en nuestro caso, logra la gloria, esa explosión de júbilo, es igualmente incomparable a cualquier otra cosa. Es lo que hace del fútbol ese fenómeno social que es, ni más ni menos.

Dicho esto, debo recordar no obstante, que para mí no es incompatible el amor por mi equipo con la crítica a lo que sucede en torno a este. Es más, pienso que esa característica de la que hablaba antes y que hace del fútbol un fenómeno incomparable, va emparejada de manera inevitable con la crítica, con la discusión, con la diversidad de opinión. Solo lo que realmente nos importa genera la crítica, una crítica siempre constructiva; no es lógico criticar destructivamente a lo que amas tanto. De cualquier forma hay gente que no entiende esto y llegan a insultarte e incluso a dudar de ese amor real. La intolerancia con el crítico es tan vieja como el propio ser humano y estamos resignados a convivir con ella. La tendencia ideal para los intolerantes es la alabanza obligatoria a todos y a todo lo que rodea al Sevilla en este caso. No se dan cuenta que es una práctica muy peligrosa y para los dirigentes de cualquier institución es el perfecto caldo de cultivo para navegar con viento en popa y a toda vela. Yo pienso que la crítica no solo es buena y ayuda sino que es necesaria; el dirigente siempre debe saber y ser consciente de que la gente, el pueblo, está vivo y atento. Esto hará que no se duerma en los laureles. ¿Qué habría pasado si hubiéramos aplicado esa filosofía en la época de González de Caldas o Escobar? Yo he visto con mis propios ojos a José María del Nido levantarse de su asiento, a la izquierda del palco, extraer un hermoso pañuelo de su bolsillo y agitarlo de manera efusiva contra González de Caldas. ¿Hacía mal Del Nido? Por su puesto que no. Expresaba su opinión de forma vehemente ante una situación que perjudicaba al Sevilla. A mí me parece correcto. Yo no comparto las formas porque, como muchas veces he escrito, nunca he gritado en el estadio. Pero sí comparto el hecho de querer expresarse porque es algo obvio que Del Nido ama al Sevilla y cuando agitaba su pañuelo contra Caldas no estaba queriendo dañar a su equipo sino al contrario.

El sevillismo siempre ha sido una afición contestataria y nunca se ha caracterizado por pasar por el aro de manera complaciente. Y dentro de esta moda, que se está intentando extender de manera inexorable e implacable, llegó a hablarse de que el Sánchez Pizjuan se estaba “mestallizando”, haciendo clara alusión a una afición exigente y contestaria como es la del Valencia. Sin embargo, lo que ésta filosofía pretende, lejos de una “mestallización”, es una “criaturización” y yo al menos por ahí no paso. Yo vi como anoche el madridismo abroncaba a su equipo después de ganar un partido de Liga de Campeones y me identifico más con eso que con aplaudir por sistema aun perdiendo. Eso no va conmigo, ni con el sevillismo histórico.

Todo esto afecta a todos los ámbitos. Jugadores, equipaciones, precios de abonos. Todo nos tiene que parecer bien dado que si no es así eres “antisevillista”. Es decir, que si no decimos que Mosquera es el nuevo Franco Baresi o que Chevantón es Van Basten, estamos queriendo hacer daño al Sevilla. Magnífica conclusión, si señor. Pues para mí nada más lejos de la realidad. Los jugadores de fútbol son profesionales ante todo, no niños a los que mimar. Ganan millones de euros y ficharlos cuesta igualmente una pasta. Pienso que hay que exigirles, sobre todo a los caros. Es así, vienen a trabajar, no por una causa benéfica. A mí el pasteleo me exaspera.
Del engendro textil que han hecho con las equipaciones para la UEFA ya daré mi opinión porque esto se merece un post a parte, desde luego.

El fútbol es polémica, discusión; es un generador continuo de opiniones contrapuestas. Me gusta así, me gusta criticar lo que no me parece a mí correcto y alabar lo que sí. Pero llevo a rajatabla un axioma contundente: el halago debilita y la crítica alerta. A fuerza de ser sincero prefiero la crítica antes que el halago.

6 comments Septiembre 18th, 2008

El espíritu de Bill Buckley

De repente un día desconecté el blog. Sin aviso previo. Sin más. Estaba harto. Creo que me sobrepasó de alguna forma. Creo que me absorvió y llegó un momento en el que llegué a verlo como una obligación. Y ese fue el momento de desconectar.

Según las estadísticas del propio blog eran muchas las visitas que estaba teniendo. Desconozco qué cantidad de visitas equivaldrán para otros el decir muchas. Para mí, las que tenía eran muchas. Y de todas esas personas que entraban a leer las ideas que aquí iba yo dejando, las habría que lo harían para reirse de mí, otros lo harían por curiosidad. Los habría que me visitarían simplemente para reforzar sus propias ideas e imagino que alguno que otro leería con respeto mis parrafadas. Pero lo que sí es una certeza es que todos se merecen mi respeto y por ello pido disculpas por desconectar el blog de esa forma. Prometo que la próxima desconexión será anunciada formalmente ;-)

¿Y por qué he vuelto a retomarlo? La verdad, incluso a mí me cuesta entenderlo. Pero puedo intentar explicarlo. Verán, imaginen un dique que evita que el agua fluya normalmente; un dique que de repente deja de abrirse. Y el agua se va acumulando. Litros y litros. Hectómetros y hectómetros. Y llega un momento, inevitable lógicamente, que el dique comienza a ceder, a resquebrajarse. No aguanta más. La acumulación de agua es brutal, insoportable. Y por fin se abre la compuerta y esa ingente cantidad de agua escapa salvajemente, huyendo del dique que no es más que un carcelero que le privó de libertad. Bien, pues una sensación parecida es la mía cuando no me expreso, de una forma u otra. Las ideas se me van acumulando y necesito compartirlas. Tan sencillo como eso. He sentido la necesidad de abrir el dique.

No obstante, llevo varios días con el blog activado de nuevo pero no sabía como empezar o más bien como retomar la cosa. Y miren por donde la Tercera de ABC de hoy me ha dado la clave. Y es que al parecer hace unos meses murió un personaje de mucha relevancia en Estados Unidos aunque desconocido, al menos para mí, en España. Me refiero a Bill Buckley. Según he conocido hoy, al leer la Tercera, el tal Buckley lo fue todo para los republicanos. Tanto es así que fue el mentor y protector del propio Ronald Reagan. Pero no quiero extenderme en comentar el artículo escrito por J.M. de Areilza dado que lo realmente interesante es que lean el propio artículo y por ello he dejado el enlace. No obstante sí quisiera resaltar algo que me ha sorprendido y gratificado sobremanera. Según el artículo, Mr. Buckley editó una revista llamada National Review. Dicha revista llegó a convertirse en una publicación de ideas y pensamientos de primera magnitud. A mediados de los 50, Buckley invitó a su redacción a personas que habían sido excluídas del movimiento republicano por el simple hecho de ser judios, ex comunistas o ex troskistas. Esto, tratándose de un pensador e ideólogo de los republicanos, no es nada desdeñable. Y mucho menos aun de desdeñable si pensamos que Mr. Buckley sigue siendo actualmente para los votantes republicanos la segunda persona de mayor relevancia de la historia detrás del propio Ronald Reagan. Situar desde luego a Reagan por delante de un pensador así es un detalle curioso. Pero…es América y allí todo es posible.

Y lo que más me ha gustado ha sido lo referente al periodista David Brooks. Brooks, columnista del New York Time, relató que siendo él estudiante en la Universidad de Chicago realizó un artículo satírico, poniendo a parir a Bill Buckley, días antes de que el propio Buckley diera una conferencia en dicha ciudad. Al terminar la conferencia exclamó:

“Y si está un tal David Brooks entre el público, me gustaría ofrecerle trabajo en mí revista”

A partir de ese momento comenzó una dilatada y prolífica relación entre ambos.

Ese espíritu americano de libertad y esa característica tan loable de esa sociedad de aprender de quién sea, aunque sea de menor condición social o de menor prestigio y reconocerlo públicamente es algo que en España ni soñamos. Aquí los diques construídos con ladrillos de egocentrismo nos impiden avanzar mucho más de lo que lo hacemos. Son muchas las cosas detestables de américa. Pero ¿acaso de España no?

Esa frase de Bill Buckley al final de esa conferencia encierra de una manera brillante lo que yo amo tanto que no es otra cosa que el diálogo, la confrontación de ideas opuestas, el debate sano. En definitiva…la Libertad de expresión. Y todo ello visto desde una atalaya de respeto mutuo. Quizá algún día lo consigamos. Yo desde luego no dejaré de aportar mi granito de arena.

 

13 comments Septiembre 3rd, 2008

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Blog de Paco Galadi

"No quiero que sea considerado presunción que un hombre de bajo e ínfimo estado se atreva a discurrir y a prescribir sobre los gobiernos de los príncipes, porque, así como los que diseñan los países se colocan en lo más bajo para poder considerar la naturaleza de los montes y otros lugares altos, y para considerar la de las cosas bajas se colocan encima de los montes, así para conocer la naturaleza de los pueblos hace falta ser príncipe, y para conocer la naturaleza de los príncipes hace falta ser pueblo"

Nicolás Maquiavelo

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